¿Cómo tratar los frutos rojos con ozono?
Los frutos rojos, tan valorados por sus propiedades nutricionales y antioxidantes, requieren unas condiciones higiénico-sanitarias adecuadas en todas las etapas por las que pasan, desde la recolección hasta su consumo final.
Para que un alimento sea considerado seguro, deben tenerse en cuenta las condiciones normales de uso por parte del consumidor y cada fase del proceso productivo y logístico, siguiendo los principios del APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico).
De poco serviría realizar una correcta higienización de arándanos, fresas, moras y frambuesas si, tras el lavado o tratamiento inicial, estos volvieran a contaminarse durante el almacenamiento o el transporte.
Por ello, es fundamental mantener unas buenas condiciones higiénicas en las cámaras frigoríficas y en las áreas de manipulación donde se conservan los frutos rojos. Cualquier tratamiento debe seleccionarse en función de su uso previsto, de la normativa aplicable y de las condiciones concretas de la instalación.
El ozono puede estudiarse como una tecnología complementaria para determinados procesos de tratamiento del agua, del aire o de superficies. Su idoneidad debe evaluarse caso por caso y no sustituye las medidas de higiene, el control de temperatura ni el sistema APPCC.
Beneficios potenciales del ozono en el tratamiento de frutos rojos
La desinfección con ozono se utiliza en distintas aplicaciones de tratamiento del agua y del aire por su capacidad oxidante. En procesos relacionados con frutos rojos, su utilidad depende de factores como la concentración, el tiempo de contacto, la humedad, la carga orgánica y el método de aplicación.
En condiciones controladas, el ozono puede contribuir a reducir determinados microorganismos. Sin embargo, los resultados no son iguales para todas las frutas ni para todos los procesos, y deben validarse mediante pruebas adecuadas. Tampoco debe darse por garantizada la eliminación de patógenos, la prolongación de la vida útil o la retirada de residuos de plaguicidas sin datos específicos que lo demuestren.
Entre los aspectos que conviene evaluar en un proyecto de tratamiento destacan:
- Higiene del proceso: valorar si el tratamiento ayuda a controlar los riesgos microbiológicos identificados en el APPCC.
- Conservación en frío: comprobar mediante ensayos si influye en la calidad y la vida útil de la fruta, sin sustituir la cadena de frío.
- Residuos y calidad: verificar el efecto real del tratamiento sobre el producto y no asumir que elimina plaguicidas o contaminantes.
- Seguridad de la instalación: diseñar el proceso para controlar la exposición de los trabajadores al ozono y evitar emisiones no controladas.
Importante: la aplicación de ozono en alimentos, agua, aire o superficies está sujeta a las condiciones de uso y a la normativa que corresponda a cada aplicación. Antes de implantar un sistema, deben comprobarse su autorización, la seguridad del proceso y su compatibilidad con el producto alimentario.
Tecnologías complementarias para la postcosecha
La elección de una tecnología de higienización debe partir del problema concreto que se desea resolver y de las características del producto. Para conocer otra tecnología utilizada en procesos de postcosecha, puedes consultar nuestro artículo sobre tecnología UV-C para higienización en postcosecha.
También puedes conocer las soluciones y líneas de trabajo de BIOSMARTEC, empresa especializada en tecnologías para el tratamiento del agua y otras aplicaciones.
¿Estás valorando un tratamiento para frutos rojos?
Antes de elegir una solución, conviene analizar el proceso, el tipo de fruta, las condiciones de almacenamiento y los objetivos higiénico-sanitarios. Una evaluación técnica permite determinar qué tecnología puede encajar y qué pruebas son necesarias para validar sus resultados.
Consulta las soluciones de BIOSMARTEC y solicita información sobre la aplicación que necesitas.




